Hay una idiosincrasia en Benamejí acerca de las flores de talco. 

Se trata de una forma peculiar de realizarlas a partir del denominado papel de charol y de las que aún hoy quedan algunos ejemplos en esta localidad cordobesa.

Las flores de talco que están más visibles las encontramos en varias hornacinas distribuidas por la población: una en el lateral de la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, otras en calles cercanas. 

Sin embargo hay un ejemplo singular y que puede ser contemplado durante todo el día: el Oratorio del Cristo de la Misericordia. 

Altar del Oratorio del Cristo de la Misericordia, en Benamejí

En su interior alberga diferentes ejemplos de las denominadas flores de talco en Benamejí. 

Las más vistosas son el conjunto formado por un arco y los adornos de dos ánforas. El arco rodea el cuadro donde aparece el Cristo de la Misericordia, y las jarras posan sobre el altar.

En este conjunto, que está realizado de forma que es una unidad, encontramos algo singular: aunque es de factura reciente recoge elementos en el centro del algunas flores que se corresponden con los adornos que tradicionalmente podemos encontrar en el centro de muchas flores antiguas en Benamejí. 

Además, en las paredes de este Oratorio, encontramos otros elementos que, aunque en origen no pertenecen al propio Oratorio, están allí a modo de exvotos y que son sin duda alguna una de las señas de identidad de las flores de talco en Benamejí. Se trata de las cruces de flores de talco que se colocaban sobre las camas de los nuevos matrimonios.

Esta tradición, aunque permanece en la memoria de los benamejicenses, actualmente está en desuso.

Son cruces que están en el interior de una circunferencia y que están cubiertas de flores. 

Tanto las que hay en las paredes del Oratorio del Cristo de la Misericordia, como las que hay en otras hornacinas del municipio, son cruces antiguas. 

En general, están reparadas habiéndose sustituído un porcentaje muy amplio de flores de talco por flores de tela. Sin embargo, permiten ver las formas de la composición, y también ver cómo eran algunos ejemplos de las flores antiguas de las que hubo abundantes en el municipio antiguamente. 

Estas reproducciones de modelos antiguos fueron realizadas por dos mujeres de la población: Juana Linares y Ana María Fuentes. La característica principal de sus flores de talco es que fueron realizadas en papel principalmente, imitando las antiguas que ellas habían conocido. 

En época más reciente, se han hecho algunas reproducciones más modernas que están distribuidas en los altares y hornacinas de la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción. 

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